Enrique Moreno, el cirujano al que llaman Dios y quieren crucificar para Nochebuena


Nacho Cardero.-  19/12/2010

Bisturí. Empezamos. Al doctor Moreno le desagrada sobremanera que le interrumpan en medio de la cirugía. A todo el equipo le molesta, pero al doctor Moreno, de un genio difícil de domeñar, le produce un escozor indescriptible. Irrumpir en el quirófano es como profanar el sancta sanctorum. Aquel día, sin embargo, lo hicieron. Sabían que se iban a tener que enfrentar a una hidra de nueve cabezas, pero lo hicieron. Su padre acababa de ingresar de urgencias en la Clínica de la Luz, apenas unos pisos  debajo de donde él se encontraba operando en ese mismo momento. Le llamaron para que acudiera de inmediato. Dijo que no. Su padre, médico como él, tenía una máxima grabada a fuego: “Lo primero y lo último siempre es el paciente”.

Moreno prosiguió con la operación. Debía centrarse en el enfermo, al que tenía en frente con el estómago abierto. Las manillas del reloj apenas habían avanzado cuando el ayudante le comunicó la fatal noticia: su padre acababa de fallecer. La ya de por sí silenciosa sala de operaciones, quedó muda. “Nuestro más sincero pésame”, se condolieron. “Vete, ya terminamos nosotros”. Sin esbozar siquiera una mueca, el doctor Moreno se negó con la misma frialdad que el acero del bisturí que sujetaba entre sus dedos. “El señor que está encima de la mesa no tiene ninguna culpa de que mi padre haya muerto”, sentenció. Otro de los principios que su progenitor le había transmitido de niño era que “en la vida siempre había que andar recto como una encina”.

Enrique Moreno González, 71 años, es Premio Príncipe de Asturias, doctor honoris causa por más de veinte universidades, único europeo que ha accedido al cargo de governor de la Sociedad Americana de Cirujanos y una eminencia en aparato digestivo y trasplante hepático. Fue pionero en la técnica del split, esto es, dividir el hígado de un donante por la mitad para dos personas, y también lo es en cluster o multivisceral, operación que dura quince horas y en la que se cambian todos los órganos al paciente. Estómago, hígado, duodeno… Todos. La primera intervención de este tipo la practicó en 2006 a una chica de Zaragoza. Hace diez días la volvió a repetir con éxito en Tenerife. Igual que un coche. Lo dejas en el taller de reparación, el mecánico lo vacía y te monta un chasis nuevo.

Es dueño de manos tan virtuosas, pulso tan preciso, mente tan creativa, que sus colegas norteamericanos jamás entendieron por qué se decantó por España para ejercer la medicina con las posibilidades que le ofrecía la tierra que vio nacer a George Washington. Cuando en diciembre de 1989, el que fuera presidente del Banco de Vizcaya, Pedro Toledo, que arrastraba un cáncer de hígado terminal, viajó de urgencia a Estados Unidos en un último intento por salvar su vida, los médicos que le atendieron en la Clínica Mayo de Rochester se lo reprocharon: “Pero hombre, qué hace aquí cuando el mejor especialista lo tiene usted en España”.

Es dueño de manos tan virtuosas, pulso tan preciso, mente tan creativa, que sus colegas norteamericanos jamás entendieron por qué se decantó por España para ejercer la medicina con las posibilidades que le ofrecía la tierra que vio nacer a George Washington

Pues bien, Enrique Moreno, el mismo cirujano que hace más de una década prefirió terminar una intervención antes que velar el cuerpo de su padre, acaba de serdenunciado por la familia deEnrique Morente. El cantaor era uno de sus pacientes. Falleció a las 16.40 horas del pasado lunes 13 de diciembre. En la denuncia acusan al doctor y su equipo de negligencia médica por el funesto desenlace de la operación. La familia del difunto, además, aduce que no fue informada del coma profundo en el que cayó Morente hasta cinco días después, unas palabras que extienden la sombra de duda sobre un hombre sin más mácula que la altanería propia de los superhombres.

Ha sido tal la presión sobre el equipo médico que la Clínica de la Luz no ha tenido más remedio que emitir un comunicado en el que explica que la operación no fue de úlcera, como algunos medios habían apuntado, sino de un cáncer de esófago de 4,5 centímetros con metástasis linfáticas, una cirugía con una tasa de mortalidad muy elevada. Sólo ya la saturación resulta enormemente compleja.

Aun así, representantes de la cultura se han apresurado a crucificar a Moreno antes de conocer los resultados de la autopsia. Todo ello porque la española es una sociedad poco acostumbrada a aceptar los contratiempos. Cuando acontece la fatalidad, raramente se asume sino que se mira al cielo y se apunta directamente a Dios. En este caso, la figura que tenía más a mano la familia era la del profesor Enrique Moreno, que no es Dios pero se le parece. Los pacientes acuden a él cuando ya no hay nada que hacer. Es el último recurso. “Los milagros sólo los puede hacer Enrique, pero eso no significa que Enrique siempre pueda hacer milagros”, dicen quienes le conocen.

De Juan Pablo II al narco Vioque

Llama la atención la acrimonia con la que Moreno se dirige a las personas que le rodean. No guarda las formas ni rinde pleitesía al poderoso. No tiene tiempo. Cuando acuden al hospital a verle, ya sea alguien que vista con americana o polo remendado, les hace esperar durante horas en el antequirófano hasta que acaba la operación. Carece de don de gentes e incluso a momentos puede resultar antipático, pero de él no se pide que cuente los chistes con gracia sino que salve vidas. Eso se le da bien. Lleva 1.500 trasplantes en el zurrón. Seguramente sean más. Jamás ha echado cuentas.

Enrique Moreno, de manos velludas, cejas pobladas y mirada cristalina, tiene algo de místico, pero también de militar estricto y puntilloso. Es extremadamente exigente con los miembros de su equipo. No admite mediocres. A más de un enfermero ha expulsado de la sala de operaciones al grito de “flojo” y “blandengue”.

Los anestesistas Pérez-Cerdá y Rubio son sus hombres de confianza. También lo era Ignacio García hasta que un cáncer de colon se lo llevó de este mundo hace ya tres años. El doctor García estaba llamado a ser el ‘heredero’. Era el único capaz de imitar su técnica, el único que le aguantaba el ritmo. Acabar una operación a las cinco de la mañana en un hospital para acto seguido, sin dormir, ir a otro a practicar un trasplante de diez horas. Tras fallecer este último y sin ningún sucesor a la vista, el legado de Moreno queda huérfano. Después de él, no hay nadie.

Al doctor García le tenía una consideración que trascendía lo profesional. Eran amigos. Cuestión de piel. Así que cuando le sobrevino el dolor, y le hicieron las pruebas, y le detectaron el cáncer de colon, y le dijeron que también había una metástasis hepática de caballo, cuando le avasallaron con una lluvia de malas noticias, ambos hicieron un aparte para analizar pormenorizadamente la situación, como si el enfermo no fuera él sino una ficha sin apellidos, y extrajeron la única conclusión que podían extraer: se iba a morir. Sólo faltaba saber cuándo. Enrique Moreno lo operó para limpiar el hígado todo lo posible. La intervención duró doce horas. El doctor García falleció cuatro años y medio después. Antes de morir dijo a su amigo que nunca le estaría lo suficientemente agradecido por haberle alargado la vida el tiempo suficiente para ver acabar la carrera a sus dos hijas y haber encontrado trabajo a su hijo.

Moreno ni juega al golf ni coge vacaciones. Como si formara parte de una orden monástica, se ha encomendado a la medicina, la investigación y la enseñanza. Veinticuatro horas al día, trescientos sesenta y cinco días al año. Un trabajo rayano en la obsesión que en ocasiones le ha obligado a desatender a su familia, incuria de la que se arrepiente.

Una historia que circula por los corrillos de las máquinas de café de los hospitales públicos cuenta que el doctor Moreno fue uno de los cirujanos que operaron al Papa Juan Pablo II tras ser tiroteado por Ali Agca en 1981 en la Plaza de San Pedro. No es cierto. Moreno no posee el don de la ubicuidad y en aquellos momentos no se encontraba en el Vaticano. Curiosamente, la historia real va un paso más allá y tuvo que ver con lo que aconteció tras salir del quirófano. El postoperatorio del Pontífice no fue bien. Hubo complicaciones. Su vida peligraba. Tan crítica era la situación que Giuseppe Menini, uno de los miembros del equipo médico de la Santa Sede, se apresuró a tomar un vuelo a Madrid. Francesco Crucitti, cirujano jefe de Juan Pablo II, le mandaba con el expediente del Papa para que recabara el parecer del eminente doctor español. Quería la opinión del número uno y mandó a una delegación para obtenerla.

Moreno ayudó a salvar la vida al Papa como también lo ha hecho con pacientes de dudosa o ninguna reputación. Uno de los casos más llamativos fue el del narcotraficante Pablo Vioque, quien estuvo en la cárcel por ordenar el asesinato del ex fiscal antidroga Javier Zaragoza, y a quien trató de cáncer de colon con metástasis hepática. Moreno no hace distingos entre pacientes, principio que no siempre ha sido bien entendido por sus colegas de profesión. Una vez se lava y atraviesa las puertas del quirófano embozado hasta el gorro, Moreno se olvida de quién está encima de la mesa. También ha operado, entre otros, a Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés; María Teresa Fernández de la Vega, ex vicepresidenta del Gobierno; Leopoldo Calvo Sotelo, ex presidente; Elvira Rodríguez, ex ministra de Medio Ambiente; los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer; el empresario José María Ruiz Mateos; el cantante Raphael; el torero César RincónJosé María Pomatta, ex presidente de la Mutua Madrileña, y Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón.

Un decreto para que ‘nunca’ se retire

A Pomatta le ha operado en dos ocasiones. La primera fue en 2004, año en que le trasplantó el hígado. Por aquel entonces, el empresario todavía llevaba las riendas de la aseguradora Mutua y se sintió tan en deuda con Moreno que no tuvo reparos en ponerle el mundo a sus pies. Pídeme lo que quieras, le dijo. De ahí devinieron la relación del doctor con la Fundación Mutua, de la que es presidente del Consejo Rector de Investigación, las becas para la formación de cirujanos y la fallida Ciudad de la Salud, el megalómano proyecto que Pomatta iba a levantar en Boadilla del Monte, con una inversión de quinientos millones de euros y la creación de tres mil quinientos puestos trabajo. A Moreno le ilusionaba formar parte de un proyecto tan ambicioso como lo era aquel complejo sanitario, con su bloque para tratar a los pacientes, otro bloque dedicado ex profeso para la investigación, y un tercero para la docencia y formación de médicos. Hablaba de aquel proyecto a todo quien quisiera oírle. Les pedía un lápiz y comenzaba a bosquejar la ciudad sobre una servilleta de papel igual que si fuera Leonardo da Vinci. Aquel proyecto, finalmente, quedó en agua de borrajas.

Moreno ayudó a salvar la vida al Papa como también lo ha hecho con pacientes de dudosa o ninguna reputación

A principios de este año volvió a operar a Pomatta y, meses después, practicó un trasplante hepático a Carlos Fabra. No se da un respiro. Es dueño de una vitalidad desbordante en lo profesional pero también en el personal. No en vano el año pasado, ya setentón, fue padre de gemelas. Por edad debería haberse jubilado, pero se resiste a ello. Continúa trasplantando en la Sanidad pública gracias a un decreto de eméritos aprobado por la Comunidad de Madrid que le permite operar incluso una vez cruzado el umbral de los setenta. Los sindicatos critican que todavía figure como jefe de servicio de cirugía del Hospital 12 de Octubre cuando ya solo podría ser personal emérito. Insinúan incluso que la Comunidad aprobó el mencionado decreto para que Moreno pudiera trasplantar al popular Carlos Fabra, pero las acusaciones llegan sotto vocce. No se atreven. No quieren. Quien más, quien menos, tiene un familiar al que ha salvado la vida, o un amigo, o un amigo de un amigo. Hay una teoría según la cual una persona está conectada con cualquier otra del planeta a través de un máximo de seis saltos. Para dar con alguien a quien el doctor Moreno haya salvado la vida no hacen falta tantos. Uno, dos, tres saltos a lo sumo.

Trabaja gratis para la Sanidad pública. En la privada, sin embargo, su caché suma unos cuantos ceros. Le echan en cara que es demasiado caro, que su consulta no es accesible a todos los bolsillos, aunque resulte imposible encontrar un tratado de metafísica capaz de fijar el precio de lo que cuesta una vida. Dicen de él que, de haber desarrollado su carrera profesional en Estados Unidos, ya sería Premio Nóbel por sus aportaciones al mundo de la cirugía y transplantes. En un magnífico reportaje de Jesús Rodríguez publicado en El País Semanal, los compañeros del cirujano hablan de ‘Dios’ cuando se refieren a Enrique Moreno. Y el nombre de Dios no se puede tomar en vano. Al menos, eso es lo que dice el segundo mandamiento.

Fuente:El Confidencial Nacho Cardero

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28 thoughts on “Enrique Moreno, el cirujano al que llaman Dios y quieren crucificar para Nochebuena

  1. En nombre de toda mi familia y en especial la mía agradecer al doctor Moreno todo lo que hace por sus pacientes, su dedicación y profesionalidad.
    Mandarle todo nuestro apoyo y ánimo.

  2. Soy paciente de mi dios ,particular ,ami tanbien me trasplanto de higado ,hace 6,años, y le estoy sumamente agradecida ,a el y todo su gran equipo ,,incluyendo,ami anonimo donante ,,,cuando me preguntan como estoy ,orgullosa respondo muy bien ,,,,gracias ami dios,jjaaaaaaaaa ,me dicen di que si hija que hay que dar gracias a ,dios, pero les dejo con la ingconnita ,de saver,jjaaaaaaa quien. El dios al que me refiero ,,,,,gracias ,y mil beces ,GRACIAS, que DIOS TE DELARGA VIDA ,PARA DISFRUTAR DE ELLA CON TU MARAVILLOSA FAMILIA,,,,,,recibe 1,gran abrazo de tu paciente ,,,,

  3. Todo mi apoyo para el Doctor Enrique Moreno que operó a mi hijo de 6 meses con un trocito de hígado de su papá, le estaré agradecida siempre. Espero que esto se solucione lo antes posible pues no se merece que se pueda dudar de él ni de su equipo de esta manera,Un abrazo muy fuerte a todos

  4. Me llamo Alberto, hace 8 años mi padre estaba muy enfermo por cirrosis hepática, en pocas palabras se moría. Gracias al Doctor Moreno y su equipo yo pude dar una parte de mi a mi padre y hoy en día mi padre esta muy bien de salud y muy feliz, nadie pensaría que ha estado al borde de la muerte. Tanto mi padre como yo tuvimos que pasar un tiempo en el Hospital 12 DE OCTUBRE de Madrid por lo que pude conocer al Doctor Moreno y su equipo, tengo en la memoria grabado un día en el que paso a saludarme y me dijo que yo era un MEDALLA, en este momento puedo decir que el autentico medalla es el Doctor Moreno y se que no le he agradecido como merece lo que hizo por mi padre y al fin y al cavo por toda mi familia y las personas que quieren a mi padre, sin el Doctor Moreno mi presente seria totalmente distinto ya que no estaría mi papa. También quiero agradecer mi situación al ya fallecido Doctor Garcia, yo tuve la fortuna de conocerle, que gran persona, Gracias Doctor GARCIA.
    Desde mi corazón mando un fuerte abrazo y mucho apoyo a una persona que me ha dado tanto, Gracias y mil gracias Doctor Moreno

  5. No tengo palabras de agradecimento, para poder espresarlas en unas lineas. Gracias a usted mi padre con cancer de colon y metastasis en el higado sigue con nosotros. Hace un año y medio que nosotros le entregamos lo que mas queriamos en el mundo y usted nos lo devolvio con toda la alegria del mundo. Gracias y mucho animo en estos momentos.

  6. GRACIAS DR.MORENO POR QUE HACE 11AÑOS SALVO LA VIDA A MI PADRE,Y UNOS AÑOS DESPUES HIZO QUE YO PUDIERA SEGUIR VIVIENDO,GRACIAS A UD. Y A TODO SU EUIPO POR SALVAR TANTAS Y TANTAS VIDAS.ANIMO EN ESTOS MOMENTOS TAN DUROS.

  7. Hace ya veinte años y medio que fuí sometido a un trasplante hepático en el Hospital Doce de Octubre de Madrid,por el equipo del Dr.Moreno.El diagnóstico era: cirrosis terminal.La operación se llevó a cabo el 23 de Octubre de 1991.Sé positivamente que de no haber sido operado,no hubiese llegado a ver esa Navidad.
    No importa que en mi operación no estuviese presente el Dr.Moreno,en esos momentos viajando a EEUU por motivos profesionales.Al fín y al cabo,fué su equipo quien no solamente me salvó la vida,sino que me devolvió una calidad de vida impensable entonces.
    Por eso,es fácil de entender que mis sentimientos hacia el Dr.Moreno y su equipo,sin hacer de menos al personal sanitario auxiliar sean de un absoluto y total agradecimiento.
    Por eso también es fácil de entender que cuando falleció el Dr.Ignacio Garcia,que fué quien dirigió mi operación,una de las mejores personas que he tenido la fortuna de conocer y tratar,me llevé un disgusto similar al que tuve cuando falleció mi propio padre.
    Entiendo los sentimientos de la familia del célebre y admirado cantaor ante lo sucedido; pero me niego a admitir la menor negligencia y mala fé en el proceder del Dr.Moreno.Sencillamente no lo creo.
    En cuanto a su carácter,aunque no fuera un dechado de simpatía,creo que la enorme cantidad de vidas que ha salvado,le daría derecho a ser cómo le diera la gana:vamos a dar a las cosas la importancia qué tienen.
    Por ello quiero terminar bendiciendo el nombre del Dr.Moreno,ya que,aunque no fué él personalmente,le considero el responsable último de que yo pueda hoy,16 de Abril de 2012,estar escribiendo estas líneas.
    Simplemente:Gracias,Don Enrique.

  8. Solo puedo dar las gracias a D. Enique MORENO GONZALEZ, y a todo su equipo de profesionales (Médicos, Enfermeras, Anestesistas, etc.), ya
    que gracias a ellos y a un donante anonimo, llevo viviendo 18 años. Fuí trasplantado el 13 de Abril de 1.992, en una operación que duró 16 horas, sin haber tenido ningún problema hasta la fecha.

    Animo ENRIQUE, no te desanimes, somos muchos los que estamos contigo

  9. Leo de forma incompleta lo narrado en prensa sobre el paciente de Enrique Moreno fallecido el 13 de Diciembre de 2010. Lamento lo sucedido, por él, por su mujer, sus hijos, su familia y sus amigos y en definitiva por todos los que han tenido el placer de conocerle y apreciarle. No hay consuelo posible. También lo lamento por los profesionales que luchan todos los días por salvar vidas, y que en ese caso, no fue posible.

    No sé nada al respecto más que lo poco que he leído, pero desearía manifestar que también hemos tenido padre, esposo y amigo, al que queríamos con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra alma, con todo nuestro corazón. Lo admirábamos profundamente y él al Profesor Moreno, que le permitió, como él decía, vivir una prórroga de su tiempo vital. Mi padre fue operado de forma urgente a la edad de 85 años, cuando otros facultativos de la Clínica, tras numerosos estudios y “pruebas de alta precisión”, lo habían dado por imposible. Estaba gravísimo, se moría irremediablemente en la cama de la Clínica de la Luz. Ni siquiera teníamos opción a ingresar en la UCI, ya que estimaban nada se podía hacer.

    Conocíamos al profesor Enrique Moreno, es por ello que mi madre aquel día, abandonó la Clínica en la que ingresamos por Urgencias y no dudó en acudir a su consulta privada, aún a riesgo de perderse las últimas horas de vida de mi padre. Sentadita en su consulta permaneció allí durante más de 4 horas, ya que obviamente no teníamos cita previa. Por fin pudo acceder a verle, y casi de rodillas le rogó acudiera a ver a mi padre a la Luz. Fue en ese momento, ante la presencia de mi madre cuando el Profesor descolgó el teléfono y llamó a la Clínica para comunicar que a partir de esos momentos mi padre pasaba a ser su paciente y por tanto debían llevarlo a la UCI y prepararlo para una posible intervención. Gracias a Dios, lo bajaron….Esa tarde/noche, cuando el Profesor terminó su consulta, acudió ala UCI, como él mismo nos dijo, LE MIRÓ A LOS OJOS, conversó con él, con sólo parparle supo de su problema y decidió que lo intervendría al día siguiente. Mi padre era además, paciente de Sintrom…quien conozca sabe de los riesgos, pero cuando no hay otra alternativa, no la hay, y sólo los profesionales valientes son capaces de ello.

    Ahorro detalles, pero recuerdo la estampa del Profesor, cómo él con gestos (cruzándose de brazos) nos explicaba en la planta de quirófano lo crucial y urgente del momento. Mi padre ya estaba anestesiado, las palabras de mi madre: “nos ponemos en sus manos” (…allí no teníamos bolígrafo). Sé que es duro ese momento, porque nos tocó vivirlo, y sé que puedo mirar con agradecimiento tanta valentía médica porque pudimos disfrutar a mi padre cuatro años más, acaba de morir con 89 años de edad. Si nos hubiera tocado perderle aquel día, no sé si ahora sería incapaz de leer cualquier noticia al respecto. Hoy lloro, claro que lloro, lloro porque no está, pero mi llanto tiene el mismo consuelo que el de todo aquel que pierde a un ser tan querido. Y mi pena no me impide estar agradecida, y manifestar que hacen falta profesionales como el Profesor Enrique Moreno y su equipo médico, toreros, valientes, personas que presentan en esta existencia signos de absoluta genialidad. Sin las circunstancias que rodearon nuestra experiencia vivida, mi padre no habría podido vivir su prórroga, es así y de ello doy fe.

    En el mes de agosto pasado, a los pocos días de morir mi padre (mi padre fallecía en otro Hospital tras ser operado de otra dolencia relativa a otra especialidad médica), reitero este agosto de 2011 y no cuatro años antes, le escribía una carta de agradecimiento al Profesor, por aquella decisiva intervención, por esas manos que hicieron posible en cierto modo, un milagro. Entregué la carta en su consulta a una de sus enfermeras, no tenía ni un buen sobre a mano. Tan sólo pregunté si ella creía que el Profesor la leería. Su respuesta fue: claro, él siempre las lee. Con eso fue bastante. Mi escrito terminaba con estas palabras: “Dios le bendiga”.

    Dos semanas después recibía en mi domicilio su contestación que comenzaba así: “Recibo su carta como un bendito regalo…”.

    Termino estas líneas, rogando a Dios consuelo para la familia que perdió a su ser tan querido el pasado mes de Diciembre 2010, y también ruego a Dios, para que el Profesor Moreno, sepa afrontar “su cruz” esa que, nos toca a cada uno, de forma variada y de diferente peso en las distintas etapas de esta existencia terrena, y la sepa cargar a cuestas, por incomprensible que parezca, con idéntica valentía a la que ampliamente ha demostrado, como excelente profesional de la Medicina.

    MARIA ANGUSTIAS ROLDAN ARIZA ( CORDOBA )

  10. Gracias al Dr. Moreno y a su equipo, gracias y mil gracias es lo único que puedo decir, y darles mucho ánimo y fuerzas para superar este mal trago.
    Todo mi apoyo a ese gran equipo.

  11. por la esperiencia vivida con el doctor Moreno y todo su equipo, con respecto a
    mi familia, quiero dar las gracias por el trabajo que haceis y dar todo mi apoyo
    incondicional. Animo a todos, si no me huvieran trasplantado no estaria dandole las gracias al doctor Enrique moreno y a todo su equipo, ( gracias) juan luque

  12. Ante la campaña de descrédito que se esta desarrollando contra el doctor Moreno González, sobre la base de un luctuoso suceso, cuyo desenlace todos lamentamos profundamente, tengo la obligación moral de manifestarle mi agradecimiento por el trato exquisito,cordial y cercano que de usted he recibido como persona y por la atención, vigilancia constante y cuidados que me ha dispensado como enfermo. Estoy seguro, Don Enrique, que esta situación no afectara, por el bien de todos, a su extraordinaria labor profesional.
    Antonio Angulo MArtin

  13. por la esperiencia vivida con el doctor Moreno y todo su equipo, con respecto a
    mi familia, quiero dar las gracias por el trabajo que haceis y dar todo mi apoyo
    incondicional. Animo a todos

  14. Gracias al Dr. Moreno y a su equipo, gracias y mil gracias es lo único que puedo decir, y darles mucho ánimo y fuerzas para superar este mal trago.
    Todo mi apoyo a ese gran equipo.

  15. Estimado doctor ante los comentarios vertidos por un grupo de personajillos,lo mejor es como se dice”a palabras necias oidos sordos” me gustaria poder expresar en los medios de comunicación donde le injurian mi agradecimiento a su persona por salvar mi vida y por su tesón a sacar adelante a enfermos como yo con dolencias graves,pero me ha sido vetado el poder expresarlo.Mucho animo y Mi agradecimiento por ser una persona tan generosa, humilde y entregada a su profesión

  16. Gracias Dr. Moreno por salvarle la vida a mi madre y por salvar un trocito de la mia porque sin ella en casa nada seria igual. Es un gran profesional. ANIMO!!

  17. solo puedo dar gracias al equipo del doctor moreno, medicos enfermeras, tanto de la cuarta planta como a las que nos siguen viendo en la consulta. muchas gracias a todos, de no ser por vosotros-as ahora estaria muerto. y muchas gracias tambien a la familia del donante. Animo y no te dejes, no os dejeis

  18. Supe de él un día en 2006 por un compañero al que había intervenido el Dr.Moreno y que me dió su móvil. Mi marido estaba ingresado grave en espera de operación de un ampuloma, habéndome advertido la cirujana que podía morir en la intervención debido a la dificultad de la misma, -no del tumor- . En esos momentos de no saber qué hacer marqué su móvil unos segundos y colgué .Sin levantarme de la silla suena mi móvil, me preguntan si he llamado. ERA EL DOCTOR MORENO. Era un miércoles y el sábado mi marido estaba operado, no sin antes advertirme el doctor que algunas operaciones no salían bien. Nos pusimos en sus manos y ya han pasado 6 años. Desde entonces en numerosas ocasiones, le he oído una frase que para mí es su frase: “LO UNICO IMPORTANTE ES EL ENFERMO”. Ante todo lo que se está oyendo, quiero dejar constancia de la total dedicación al enfermo, no importando día ni hora, y del trato recibido siempre. QUEREMOS MANIFESTARLE NUESTRO APOYO INCONDICIONAL Y NUESTRA DEUDA CON EL DE POR VIDA. GRACIAS DOCTOR- Familia Amado Alvarez

  19. Hola a todos, soy Florencio Gracia Ferreiro, deshauciado de cáncer de hígado por la Seguridad Social y en manos del profesor Enrique Moreno que me ha intervenido en dos ocasiones y me está tratando con radio frecuencia en colaboración del Dr. Hidalgo en tres ocasiones. Desde el primer día mi querido profesor Moreno se ha preocupado más por mi
    que ninguno de los médicos que me han tratado, la segunda operación fue muy cercana a la primera y no quiso cobrarme sus honorarios, el profesor Moreno siempre me ha atendido cualquier día a cualquier hora en su móvil, me ha infundido esperanza y me ha tratado siempre con cariño, no deja jamás de visitar a sus pacientes en La Luz, recuerdo en una ocasión que me visitó de madrugada porque venía de trasplantar un hígado en La Paz a un niño, no tengo palabras para agradecer al Profesor lo que hace por mi, gracias por existir Profesor y no se preocupe los indignos jamás ganan.

  20. esto le pasa por ser valiente Dr. Moreno, y por ser un gran cirujano, si hubiera sido un cirujano mediocre no estaria en boca de nadie, porque no seria noticia y nadie seguiria el juego de estas invenciones de unos y otros.
    Un fuerte abrazo de su paciente Maria

  21. Siento una gran admiracion y respeto por el Dr Moreno. Me ha intervenido en un par de ocasiones y nunca le agradeceré bastante todo lo que hizo. Su atención con los enfermos siempre fue exquisita. Hay infinidad de personas que se han beneficiado de su buen hacer y espero que pueda seguir haciendolo mucho más tiempo.

  22. Querido Dr. Moreno siga ejerciendo esa maravillosa dedicacion para ayudar a todos los que le necesitamos y aunque a veces no esta en su mano curarnos a todos no es motivo para intentar sacar beneficio de ello.Mucho animo, que las personas de bien estamos a su lado

  23. Esto lo escribe una enferma que gracias al doctor moreno estoy hoy aqui contandos mi historia y llorando del dolor tan grande que mi corazon tiene por lo que estan diciendo de una persona que dedica toda su vida a salvar vidas como hizo con la mia cuando nadie me queria operar y ya me daban por muerta sin dinero .un dia 9 de enero me presente en la consulta del doctor moreno y explicandole mi situacion , no me dejo ni terminar solo una palabra no se preocupe deje todo en mis manos y asi fue a los dos dias de ingresar me realizo la operacion la cual fue un exito como toda su vida nunca he podido pagarle por que soy muy humilde pero jamas consentire que nadie hable mal del doctor moreno porque dios para mi es el si pudiese en estos momentos que tan triste esta decirle gracias,, gracias no sufras y piensa que miles y miles de personas estamos a su lado y nunca nadie podra destrozar tu inteligencia , dignidad , honorabilidad , dedicacion , horas y horas de tu trbajo dedicadas a lo mas grande salvar muchas miles de vidasNUNCA NADIE PODAR MANCHAR TU NOMBRE PORQUE EL MUNDO ENTERO ESTA CONTIGO Y TU EN TODOS NUESTROS CORAZONES EN EL MIO QUE HOY VIVE GRACIAS A TI. TU PACIENTE MERCEDES GRACIAS AMIGO SIEMPRE ESTARE VUESTRO LADO

  24. Toda una vida, si señor, día y noche. Los que conocemos a Enrique sabemos las horas y horas que ha estado trabajando sin parar un minuto si sus enfermos lo necesitaban.

    Gracias amigo

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